Me prometes…

Me prometes seguir enamorado de todos mis defectos y de mi loca personalidad.

Me prometes vivir con mis malcriadeces y siempre regañarme con una sonrisa.

Me prometes minutos de silencio en los momentos en los que solamente quiero verte a los ojos.

Me prometes siempre ser el mejor porque me encanta sentirme orgulloso de ti.

Me prometes nunca dejar de iluminar al mundo con tu sonrisa perfecta.

Me prometes nunca dejar de seguir tus sueños porque confio plenamente en que los cumplirás.

Me prometes siempre decir “osito” o cualquier otra palabra tonta tierna que, por alguna razón, me hace reir.

Me prometes siempre ponerte bravo porque camino bajo la lluvia.

Me prometes nunca dejar de reirte de mis incoherencias.

Me prometes seguir alborotando en mi esas mariposas que todos tenemos en nuestros estomagos. 

Me prometes reirte cada que vez que lloro en una película de Disney. Siempre estarás mirando.

Me prometes seguir intentando arreglar mis torpezas. 

Me prometes ser siempre mi mejor amigo… que nunca dejará de desearme.

Me prometes siempre obligarme a comer a la hora.

Me prometes siempre morderme y olerme sin ninguna razón aparente.

Me prometes decirme “Te Amo” al menos 100 veces al día.

Me prometes una vída entera en la que me seguirás haciendo tan feliz como lo has hecho en estos 3 años.

Me prometes muchos más “Feliz Aniversario”.

¡Te encontré!

¿Conocen ese sentimiento? Acomodas tu habitación y, mientras doblas tu ropa, encuentras una gran cantidad de dinero y… ¡te alegras!. Realmente no necesitas ese dinero en el momento pero, vamos, a nadie le cae mal.

Entonces sales a la calle al siguiente día y ves algo que te encanta o, ¿por qué no?, sucede una emergencia familiar… el hecho es que ese dinero se convierte justamente en lo que necesitabas… te salvó la vida, te hizo más feliz. Y dices: “Menos mal que lo encontré”. 

Bueno, imaginen que conocen a una persona… de inmediato notan que es increíble y de gran valor, perciben su belleza, no pueden quitarle los ojos de encima. Es una atracción inmediata… pero leve. 

Hace tres años conocí a alguien. Se puede decir que lo encontré… o el me encontró, depende de como lo vean. No les voy a decir que fue “amor a primera vista”, porque no creo mucho en eso; pero si les diré que apenas me dió su mano y me dijo su nombre, supe que había conocido a alguien especial. Supe que había encontrado algo de gran valor, algo que debía guardar y conservar.

Su sonrisa me impactó…  es lo primero que recuerdo. Era honesta, real, llena de esperanza, completa. Esas sonrisas que te hacen sentir bien… que iluminan una ciudad entera y te hacen olvidar que el mundo es una mierda y que Chavez es nuestro presidente.

Su timidez me cautivó. Sí me conoces, sabes muy bien que no soy la persona más tímida del mundo, pero él me intrigó… reveló muy poco, no habló mucho. A pesar de eso, logró resaltar entre todas las personas. ¿Cómo lo hizo?.

Su mirada me terminó de enganchar. Hay ojos que puedo ver por horas… no porque sean de un color espectacular sino porque tienen una mirada eterna e hipnotizante. Él la tenía ese día… entre su sonrisa, sus ojos, su personalidad, su timidez, su rostro, su cuerpo…. ¡sabía que había encontrado a alguien de gran valor!.

Hace tres años lo conocí, hace tres años llegó a mi vida. Así, por accidente. No lo planeé. No lo quería en el momento. No lo buscaba. Estaba comenzando a organizar mi vída. Pero, ¡sí que lo necesitaba! Solamente que todavía no lo sabía.

Y ahora digo: "Menos mal que lo encontré, me salvó la vida". 

Cicatrices.

Cuando escuchamos la palabra “cicatriz” inmediatamente pensamos en marcas horribles y desagradables que no queremos en nuestra piel. Sin embargo, las cicatrices existen cuando se ha reparado algún daño, cuando se ha sanado una herida. 

Y la verdad es que todos tenemos cicatrices. Hermosas marcas que diversas experiencias en nuestra vida han dejado permanentemente en nuestra piel. Huellas que no podemos borrar, que no debemos ignorar y que siempre debemos admirar.

A lo largo de mi corta vida me he dado cuenta que son las experiencias más dificiles y dolorosas las que me han moldeado. Me han fortalecido y [frase cliché] me han hecho quien soy actualmente [/frase cliché]

Tengo una gran cicatriz en mi frente. Cuando solamente era un niño, recibí una gran cantidad de golpes a mi orgullo, a mi personalidad, a mi forma de ser y de pensar. No podía tener una opinión diferente, estaba limitado a una sola creencia y a una sola manera de ver las cosas. Nadie podía ver las consecuencias que esto tenía en mi. Yo era el único que veía la sangre por las noches, yo era el responsable de limpiar la herida y alimentarme de la suficiente anestesia para poder despertarme al siguiente día y fingir que todo estaba bien. 

El químico era tan fuerte que me creía mi propia mentira. No era suficiente ni necesario engañar a los demás… lo importante era engañarme a mi mismo. Lo importante era hacerle a mi cuerpo saber que no existía ningún dolor, no había herida, todo estaba bien. 

El adormecimiento se detuvo cuando supe que estaba sufriendo. Estuve años pensando que mi dolor era justificado y necesario. Es decir, la anestecia era tan fuerte que yo ni siquiera sabía que estaba agonizando. 

Hasta que ese alguien llegó y, sin saberlo, comenzó a sanar mis heridas. Hasta que nuevos amigos, nuevas experiencias y una nueva forma de ver las cosas comenzaron a cicatrizar esa primera lesión. Yo no cambié ni el dolor tampoco. Simplemente, dejé de anesteciarme y dejé a la herida curarse. ¡Qué doloroso fue el proceso de cicatrización! Pero… ¡qué necesario!. 

Desde entonces, la persona que curó mi primera herida fue la responsable de abrir otras. Me he caído, me han golpeado, me he lesionado… se han abierto muchas otras fuentes de sufrimiento y se han cicatrizado. 

Pero gracias al gran sufrimiento que experimenté, he aprenido a que no debo anesteciar mi agonía. No debo engañarme… debo vivir, sentir.

Por eso siempre veo esa primera cicatriz en mi frente. Todos los días la admiro y me alegro de que forme parte de mi piel. Me siento orgulloso de esa y de todas mis cicatrices. Han formado y endurecido mi corteza… forman parte de mi. ¿Y tú? ¿Estás orgulloso de tus cicatrices? ¿O todavía tienes viejas heridas que no quieres dejar cerrar?.

Conversando con un niño de 14 años.

Hey. ¿Cómo estás?. Te sientes solo, ¿cierto?. Es una noche de sábado y en lo unico que puedes pensar es que todos tus amigos están haciendo algo más divertido, mientras tu intentas distraerte con un poco de televisión.

Mientras ves las tristezas y alegrías de personajes ficticios para que tu mente no piense que se acerca el lunes. Y volverás a la rutina de ver como todos son más felices. El día en que te vistes de uniforme para ir a una carcel llena de burlas y mediocridad. Te duele pensar en eso, ¿cierto?.

Muchísimo menos quieres pensar en que mañana tienes que vestirte como muñeco de torta para pretender, un domingo más, ser el niño perfecto. El niño dorado que toda madre utiliza como ejemplo para sus hijos. Una mañana más en que tendrás que hablar con tu mejor elocuencia, dos horas más en la que tendrás que fingir que crees en algo que te hace sentir como el ser más asqueroso en todo el universo.

Sin embargo, son dos horas en que ves una mirada orgullosa en la persona que más amas en todo este mundo. Eso te hace feliz, ¿cierto?

Disculpa. No queria recordarte todo esto mientras disfrutas de esta noche. ¡No llores!. Se que piensas que estas solo. Que todo el mundo se vendrá abajo si sueltas solo un centimetro de sinceridad.

Se que sientes que nunca tendrás ese amor que ves ahorita en la televisión. Se que has pensado en concluir tu vida porque no quieres pasar una noche más llorando en tu miseria. Pero no tienes las agallas para hacerlo… ¡Quieres vivir!. De alguna forma sabes que todo se solucionará algun día. Crees que podrás fingir por siempre, ¿cierto?.

Pues dejame decirte algo. Vienen en tu camino millones de litros más de lagrimas. Pero no te preocupes… la mayoria serán de felicidad.

Vienen muchísimos amigos que en algun momento te abandonarán para siempre. Pero no te preocupes… te harán crecer. Te volverán una persona más fuerte y te apoyarán en ser el hombre que quieres ser.

Hey. ¡Alguien te llama desde la cocina!. Te digo algo. Ella llorará y sufrirá muchísimo. Pero no te preocupes… su mirada de orgullo nunca desaparecerá. Su amor aumentará y verás que seguirás siendo la personita más importante para ella.

Me gustaría que no la culparas y no llegues a odiarla. En algun momento pasará. Pero no te preocupes… luego verás que no hay amor más puro que el que ella te ofrece.

Sentirás que jamás podrás amar. ¡Cuánto te dolerá ver parejas tomadas de la mano en los centros comerciales!. Pero no te preocupes… ¡tendrás algo mejor!.

Te romperán el corazón. Pero no te preocupes… ¡Serás afortunado!. Solo te pasará una vez.

¿Te digo algo? Estaré muy orgulloso de ti. Lucharás mucho por cumplir tus sueños. En momentos parecerán inalcanzables. Pero no te preocupes… tienes todo el ingenio para alcanzarlos.

Sientete orgulloso de ser tu mismo. Verás que muy pronto esa será tu mejor cualidad.

En 7 años estarás escribiendo esto con una sonrisa en tu rostro, aun estarás escuchando a Christina Aguilera. Y verás que todo valió la pena. Será muy duro. Pero verás que será asi.

¡Confio en ti!

Te Prometo…

Te prometo que mañana serás lo primero en mi mente.

Te prometo que esta noche cerraré mis ojos y soñaré contigo.

Te prometo que te seguiré robando besos. Aunque aún te moleste.

Te prometo no enfermarme por empaparme con la lluvia. Aunque sabes que me encanta caminar bajo ella.

Te prometo que me cuidaré y no saltaré ninguna comida.

Te prometo que no dejaré de hacer esas cosas tontas que te hacen reir. Aunque nunca entienda el por qué.

Te prometo un ventilador en la casa. Para calmar siempre tus amarguras.

Te prometo que seguiré diciendote “Te Amo” al menos 100 veces al día.

Te prometo nunca dejar de ser niño. Para seguir dando luz a tu vida.

Te prometo un sábado arropados en casa.

Te prometo que tus sueños se harán realidad. Eres de esos que lo merecen.

Te prometo nunca dejar de ser YO. Porque de mi fue de quien te enamoraste.

Te prometo seguir ocultando que lloro en toda película de Disney. Aunque se que te ries al verme.

Te prometo un café en París y un beso en Roma.

Te prometo que seguiré siendo torpe… me encanta que arregles mi vida.

Te prometo ser un mejor amigo… que nunca dejará de desearte.

Te prometo un “No Te Vayas” cada vez que tengamos que estar lejos.

Te prometo una vida en la que todos los días intentaré hacerte sentir tan felíz como tu me haces sentir a mi.

P!nk

"Mean"

You used to send me flowers if you fucked up in my dreams…

"Es que… ¡es tan fácil ser feliz!"

"¡¿QUÉ?!". Eso fue lo que respondió mi psicologa con una cara que mezclaba la sorpresa, confusión y, probablemente, admiración que estaba sintiendo cuando en una de esas consultas, a las que mi mamá me pidió ir, le respondí a una de sus preguntas diciendo: “Es que… ¡es tan fácil ser feliz!”.

Ella no podía entender, luego de haber escuchado tantas cosas, cómo un chamo ahora le dice, con seguridad y sin titubear, que siente felicidad y, además, afirmar que llegar a ese estado es algo fácil.

Inmediatamente me preguntó: “¿Por qué dices eso?”, afirmandome que todos le aseguran que nunca llegarán a ser felices. Bueno, es una psicologa after all. La señora que vi entrar luego, llorando a cántaros, comprobó que no trata con los seres más happy del planeta pero, aún así, con gran curiosidad me pide que le explique mis palabras.

Y es que… ser felíz. ¿Es eso posible?. No hablo del gozo momentaneo que sentimos una que otra vez y que se evapora rapidamente. Me refiero a la felicidad completa, plena y total. Un sentimiento que te llena todos los días y que te confirma, incluso en tus momentos más oscuros, que tu vida vale la pena. Entonces, ¿es eso posible?.

¡Por supuesto que SI!. Ser verdaderamente feliz es mucho más fácil de lo que las personas piensan. Es más… ¡puedo asegurar que cada uno de nosotros sabe con claridad qué puede hacer para ser más feliz!.

Entonces, ¿por qué nos vamos por el camino dificil de la infelicidad? ¿por qué le sorprende a una profesional de la psicología escuchar a alguien decir que es felíz?. ¡Nos encanta inventarnos excusas y colocarnos obstaculos!. Al parecer, disfrutamos de buscar los puntos negros en la hoja blanca, centrarnos en ellos y ampliarlos hasta que tengamos en nuestras manos una gran hoja negra. De esa forma, podemos culpar a la gente y circunstancias que nos rodean por nuestra infelicidad… cuando realmente, fue nuestra decisión.

Yo ya estuve mucho tiempo en el otro lado. Ya me esforcé bastante por ser infeliz. Aprendí mi lección… aprendí que podemos encontrar la belleza y la perfección incluso en lo más inhospito; que si vivimos el día a día siendo fieles a nosotros mismos, si asimilamos la increíble hermosura de los aspectos más pequeños y nos atrevemos a hacer las cosas que menos sufrimiento requieren… podemos ser felices.

No hay una receta ni una lista de 7 pasos. Ni mucho menos puede un gallo como yo decirle a la gente qué hacer. Cada quien sabe qué lo hace feliz… por eso es que es TAN fácil.

NIGHTNIGHT by DEDDY